innovacionHeráclito, filósofo griego decía que “nada es permanente excepto el cambio“. Si en el siglo V a.C., este pensador ya podía percibir el incesante cambio en el conocimiento, en las personas, o la manera en la que avanzaba la sociedad, no nos podemos ni imaginar que diría si hoy en día fuese testigo de como avanzan las comunicaciones, cómo hacemos negocios o cómo ha evolucionado la manera en la que podemos adquirir un producto o un servicio.

Que la sociedad y la manera en la que los consumidores satisfacen sus necesidades evoluciona constantemente es un hecho. Pero, ¿cómo afrontan las organizaciones que se dedican a satisfacerlas estos cambios? No siempre las compañías evolucionan al ritmo que lo hace el mercado. Algunas veces porque no tienen la capacidad, pero en la mayoría de las ocasiones es un tema de actitud. Es una cuestión de cultura de las organizaciones que no son entrenadas para abrazar el cambio, para evolucionar, para pensar con creatividad y hacer cosas diferentes. Y hay un hecho demostrado a lo largo de los años en el mundo empresarial: cuando el mercado evoluciona a un ritmo mas rápido que lo hace tu compañía, has decidido salirte del mercado. El mercado sigue su camino, el mundo evoluciona, y no somos nadie para cuestionar este cambio. En lugar de pararnos a pensar por qué ha evolucionado de tal manera sin tomar ningún tipo de acción, es mucho mas productivo dedicar toda tu energía en adaptarte a las nuevas circunstancias lo más rápido posible. Las innovaciones que tendrás que poner en marcha pueden ser de cualquier tipo, pero la mentalidad y la cultura en tu organización tiene que ser la misma.

¿Cómo podemos por tanto hacer frente a estos cambios? En mi opinión hay dos tipos de innovaciones: las estratégicas y las operativas:

En las primeras encontramos los grandes cambios que hay que realizar en las organizaciones para adaptarse a las tendencias futuras y ser competitivos: internacionalizar la empresa, lanzar nuevos productos o marcas, diseñar nuevos canales de distribución, expansión de puntos de venta, cambiar la localización de tu negocio…Es decir, son grandes cambios que hay que hacer cuando todo va bien y que en ocasiones suponen una reingeniería total del negocio.

Pero por otro lado, hay otro tipo de innovaciones y cambios en las empresas en el día a día que pueden ser los más interesantes. La razón es que estos cambios son los que te permiten mantener viva la cultura basada en la innovación y que tu equipo trabaje en constante evolución, aprendizaje y no caiga en uno de los peores males que podemos sufrir: la rutina. Cuando nuestro trabajo se convierte en un día a día haciendo lo mismo, lo mas probable es que una de las consecuencias sea perder clientes a velocidad de vértigo. ¿Qué tipo de cambios podemos hacer para entrenarnos y mantener la cultura basada en la innovación en nuestra organización?

-Intercambia a tus comerciales de área: en contra de lo que pensamos, pocas veces los clientes de zonas diferentes necesitan productos diferentes (con excepciones por ciertas costumbres culturales o climáticas). Una empresa de servicios que vende en el norte de España algo totalmente diferente que en la zona de Madrid, normalmente es debido a que el comercial está más acostumbrado a vender un producto distinto que su compañero. Cámbialos de zona. El de Madrid podría trabajar en la zona norte de España y el que trabaja esta zona podría trabajar en Madrid por poner un ejemplo.

-Intercambia a responsables de dos departamentos entre sí. Experimentarás como lo que uno ha aprendido en un sitio lo introduce en esa área de la empresa y viceversa.

-Cambia a los equipos de lugar de trabajo en la oficina. Esto, que parece algo sin fundamento, consigue un resultado excepcional. Hay estudios que demuestran que cuando cambias de lugar de trabajo, aunque sea sólo unos metros, el efecto que experimentas es similar al cambio de empresa. Estar rodeado de otras personas, trabajar en un lugar distinto de trabajo y estar orientado hacia otras vistas totalmente diferentes produce un efecto positivo en las personas. Si lo haces reactivarás a tus colaboradores y estarán mas ágiles a la hora de aprender cosas nuevas en los próximos meses.

-Cambia las responsabilidades a tu grupo de colaboradores. Si trabajas tanto con 2 como con 7 personas en tu equipo (nunca recomiendo más de 10 colabores directos, siendo lo ideal entre 4 y 7 personas trabajando directamente contigo) cambia cada 6 meses ciertas funciones o tareas.

-Asigna proyectos nuevos a tus colaboradores. Desde hace unos años, mi grupo de colaboradores siempre trabaja en uno o dos proyectos al margen de sus responsabilidades principales. Cuando nos enfrentamos a nuevos retos en la organización, asigno la responsabilidad del nuevo proyecto a alguno de mis principales colaboradores senior. Para ello tienes que conocerlos muy bien, ya que cada miembro de tu equipo tiene distintas habilidades y talento. He podido demostrar como poner en marcha estos nuevos proyectos al margen de tus funciones principales en la compañía aumenta la motivación y desarrolla el conocimiento y la creatividad, ya que en ocasiones estas nuevas tareas que se asumen requieren de estudio y de gran preparación previas.

-Fomenta el trabajo en equipo. No hay mejor manera de construir una cultura en tu organización basada en la innovación que uniendo a las personas, trabajando juntos y compartiendo información. Cuando los responsables de diferentes departamentos se reunen y comparten sus logros e ideas, automáticamente se activan entre ellos y surge una competencia sana. Esto se produce porque queremos demostrar que nosotros también podemos aportar al grupo. Porque nos gusta hacer las cosas bien, somos ambiciosos y es natural querer superarnos.

Estas son solo algunas de las ideas para reactivar a tus equipos y a tu empresa. Si pones estas prácticas en marcha, ni mucho menos estarás haciendo simples cambios. Estarás de por sí fomentando la innovación, ofreciendo libertad con responsabilidad y también ayudando a tu organización a pensar de una forma mucho más creativa. Notarás como te llegan nuevas ideas a tu mesa para poner en marcha que no se te habrían ocurrido nunca, pero ahora tu equipo llega a ellas y las propone constantemente.

Con esta actitud flexible, de colaboración y con disposición a abrazar el cambio, el día que tengas que poner en marcha una innovación importante de carácter estratégico, como poco tendrás a tu equipo preparado y motivado para ello.

¿Piensas que la innovación no siembre es cuestión de dinero sino de actitud?

 

SOBRE EL AUTOR:

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2 Comentarios on this article. Feel free to join this conversation.

  1. Ramon Gago 18/08/2013 a las 12:15 - Reply

    Estupendo artículo, personalmente practico algunos de los puntos mencionados y realmente tienen un efecto muy positivo.

    • admin
      admin 19/08/2013 a las 22:01 - Reply

      gracias Ramón, me alegro que te haya resultado interesante! un abrazo

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