Vemos cómo las cuentas de resultados se resienten y mucho. Pero, ¿dónde tenemos que buscar las causas? ¿Dónde están los grandes problemas? Cuando analizamos con detenimiento la situación de nuestra empresa vemos que los gastos suben. Los responsables financieros, que para eso cobran, dicen que hay que recortar; y es cierto que hay que recortar. Pero se puede hacer con sentido común o sin ningún criterio estratégico a largo plazo. A veces se decide recortar tanto que se anulan las inversiones, es decir, las herramientas o vehículos que nos llevan a vender y a facturar.
Hay muchos directores financieros, que por sencillo que parezca, todavía no se han dado cuenta que si las ventas bajan, el % de costes totales que no sean variables aumentará. A día de hoy, lo normal es que las empresas ya hayan tomado medidas en este sentido y hayan adelgazado en estructura eliminando gastos superfluos; o si me apuras, puestos que no aportan nada. A partir de ahí, es crucial analizar la organización y ver qué podemos hacer en lugar de querer seguir arreglando nuestros males por el apartado de gastos.
No sé quién me contó que el hijo de un señor, dueño de un restaurante de carretera, se fue hace varios años a estudiar a una prestigiosa escuela de negocios de Estados Unidos. Cuando regresó, le contó a su padre que en la universidad le habían advertido que la crisis que ellos estaban pasando en ese momento llegaría a Europa. El chico le recomendó a su padre tomar medidas para prevenirlo y el señor siguió sus consejos y recomendaciones, todas caracterizadas por la austeridad y el ahorro: apagó la luz del cartel de su negocio, sustituyó los productos frescos por congelados, aguó un poco el zumo de naranja, recortó en servicios de limpieza. Al cabo de dos años, cuando ya apenas entraban clientes al restaurante, el padre le dijo a su hijo: “Qué bien que fuiste a Estados Unidos. La crisis ha llegado como anunciaste, pero nosotros estábamos preparados y mentalizados”.
Que no nos pase como al señor del restaurante. Recortemos todo lo superfluo, pero no olvidemos que necesitamos buenos equipos, creatividad, más ilusión que nunca y los recursos necesarios para conseguir nuestras metas y ser competitivos.
Así y con mucho trabajo, seguro que las cuentas salen.